Licenciados con Deshonor –El guión-En el nuevo Battlefield volvemos a encarnar a los chicos de la Bad Company que, tras su divertida búsqueda de oro en el este, se sumergen en esta ocasión en una misión mucho más solemne e importante.
Un misterioso artefacto considerado arma de destrucción masiva es el elemento sobre el que pivota el guión del videojuego, y nuestra misión será la clásica: Evitar que este arsenal caiga en las manos equivocadas, en esta ocasión de nuevo las soviéticas.
Se echa en falta algo del planteamiento más liviano y humorístico del Bad Company original, un videojuego en el que la picaresca de los personajes era el verdadero puntal en el que se basaba el hilo argumental. Puede que el guión no estuviera demasiado bien trazado y que la historia caminara dando tumbos, sin embargo el gancho de los desertores que abandonan sus deberes militares por perseguir un botín en medio de un gigantesco conflicto armado resultaba muy interesante y atípico.
Bad Company 2 se mueve, por el contrario, en territorios algo más farragosos y, lamentablemente, convencionales. El arquetipo de los personajes principales no funciona tan bien como en la primera parte precisamente por no estar demasiado explotados, y al intento de dotarlos de tridimensionalidad que hay a partir de la mitad de la campaña, le falta fuerza. Por otra parte en esta ocasión todo es mucho más directo que en el original, y también sensiblemente menos humorístico: un elemento que resultaba muy característico en su predecesor. Las secuencias de vídeo son más breves y en la campaña individual los mapas dan la sensación de contar con menos alternativas que las gigantescas localizaciones del original.
Destaca además el hecho de que también debuta en la saga un sentido mucho más cinematográfico de narrar la historia. No vamos a contar nada más sobre el guión que el pequeño adelanto que hemos facilitado, puesto que el videojuego trata de ser misterioso en su exposición y sus giros, sin embargo el prólogo de la campaña ambientado en los años 40 y su forma de narrar los acontecimientos durante toda la aventura darán rápidamente un sentir muy diferente a lo que la saga ha visto hasta ahora.

Patrulla por Equipos es, en última instancia, la más clásica de las modalidades, un Todos contra Todos por Equipos sin más complicaciones. La partida aquí se divide en cuatro equipos de cuatro jugadores cada uno, y el primer equipo que logre 50 muertes es el vencedor. El único elemento diferenciador es que en esta modalidad hay un vehículo en un punto del escenario, que dará ventaja al equipo que se haga con su control y que deberá ser destruido por los contrarios.

Hay nuevos vehículos, armas inéditas y un sin fin de nuevas situaciones, pero lo que sí se repite es el ansia por parte de DICE de trasladarnos a un campo de batalla masivo. Puede que la cifra de 32 jugadores máximo de la versión de PC pueda parecer baja a aquellos acostumbrados a los números mayores que manejaban entregas precedentes de la saga en compatibles, sin embargo la cantidad parece más que suficiente para dotar de la densidad necesaria en los mapas y la experiencia es tremendamente divertida.

Todo esto ayuda a que la experiencia individual transmita una sensación diferente a lo que podría esperarse de un Battlefield a la antigua, y es que el spin-off de Bad Company y Bad Company 2 se ha caracterizado desde el comienzo por alejarse mucho de los antiguos patrones de juego en solitario con bots de los que hacían gala los Battlefield tradicionales. El guión podrá gustar o no, pero tiene importancia; y la exposición de las cinemáticas del primer Bad Company –constantemente en primera persona- es sustituida ocasionalmente en la secuela por cámaras exteriores que benefician mucho el interés por su forma de contar la historia.
Primera Línea de Batalla -Modo Historia-
La propuesta más seria y su planteamiento pueden sonar algo decepcionantes para quien busque reeditar los constantes alivios cómicos de su predecesor, sin embargo lo que sigue en pie es la fortaleza de la Campaña Individual como una experiencia shooter francamente satisfactoria.
La propuesta más seria y su planteamiento pueden sonar algo decepcionantes para quien busque reeditar los constantes alivios cómicos de su predecesor, sin embargo lo que sigue en pie es la fortaleza de la Campaña Individual como una experiencia shooter francamente satisfactoria.
¿Cómo lo consigue? Fundamentalmente gracias a sus 13 misiones, que sin aportar nada especialmente novedoso al cóctel Bad Company que ya experimentamos en su predecesor si disfrutamos de las versiones de consola, lo cierto es que hacen un gran trabajo no sólo como entrenamiento para el on-line –término que sería muy injusto en este caso-, sino también como experiencia de juego individual más que válida.
Carne de Cañón –Multijugador-
Una vez descrita en detalle nuestra opinión sobre la Campaña Individual toca hablar del punto fuerte de todo Battlefield, su multijugador. Aquí es donde la saga de DICE ha demostrado siempre su fortaleza, y es aquí también donde se ha hecho un nombre como una de las mejores franquicias de shooters on-line que se pueden encontrar en el mercado.

Una vez descrita en detalle nuestra opinión sobre la Campaña Individual toca hablar del punto fuerte de todo Battlefield, su multijugador. Aquí es donde la saga de DICE ha demostrado siempre su fortaleza, y es aquí también donde se ha hecho un nombre como una de las mejores franquicias de shooters on-line que se pueden encontrar en el mercado.

El título en PC cuenta con soporte para 32 jugadores, 10 más que en consolas, y es con sus gigantescos mapas y variadísima jugabilidad como consigue obtener el carácter y la personalidad que de alguna manera ha perdido en la faceta off-line.
Una vez terminada o no la breve campaña del título, mucho más corta que la del primer Bad Company, el jugador tendrá ante sí la posibilidad de sumergirse en la descomunal oferta multijugador que incluye el título, y que oferta las siguientes modalidades de juego: Conquista, Patrulla: Asalto, Asalto y Patrulla Todos contra Todos.
Fiebre del Oro, el que se convirtió en la emblemática bandera on-line de su predecesor, no está presente en Bad Company 2. Ha sido sustituido por estas cuatro modalidades, que abarcan estilos no demasiado variados u originales, pero sí netamente efectivos.
Conquista, por ejemplo, es una modificación de Captura la Bandera. Cuando un equipo captura una bandera los miembros del equipo pueden regenerarse en ese punto de control, y a su vez emplear los vehículos estacionados en su área. Asalto es otro de ellos, que nos emplaza a superar las líneas defensivas del enemigo y destruir sus estaciones de comunicaciones por pares. Los equipos en esta se dividen, por lo tanto, en atacantes y defensores. Patrulla: Asalto, por su parte, enfrenta a dos equipos de cuatro hombres cada uno entre dos estaciones de comunicaciones móviles, y los dos bandos deberán destruir los puntos de comunicación del contrario antes de agotar la barra de refuerzos.
Patrulla por Equipos es, en última instancia, la más clásica de las modalidades, un Todos contra Todos por Equipos sin más complicaciones. La partida aquí se divide en cuatro equipos de cuatro jugadores cada uno, y el primer equipo que logre 50 muertes es el vencedor. El único elemento diferenciador es que en esta modalidad hay un vehículo en un punto del escenario, que dará ventaja al equipo que se haga con su control y que deberá ser destruido por los contrarios.
Los mapas vuelven a ser de un tamaño muy respetable, más grande de lo que es habitual en este tipo de juegos, lo que acaba convirtiéndose en lo que proporciona la verdadera sensación de estar luchando en un campo de batalla épico. Por otra parte en el Bad Company original una de las mayores quejas fue la de la escasez en número de mapas y modos, que se ampliaron considerablemente a posteriori con contenidos descargables gratuitos en ambos casos, en esta ocasión el número de mapas disponible si sumamos todas las modalidades es de 10.

Por otra parte las clases vuelven a ser las del videojuego precedente, esto es Asalto, Ingeniero, Médico y Reconocimiento. Cada una de ellas con sus características propias e identitarias por lo que respecta a sus armas, complementos y detalles; que son las que acaban determinando el tipo de partida que queremos jugar y que repiten casi palabra por palabra con respecto a los del original. Sí hay novedades, no obstante, en las Especializaciones, que nos permitirá sacar algo más de partido a nuestros soldados con diferentes ventajas que iremos desbloqueando. Las hay concretas para cada clase, y también generales, e incluyen desde miras reflex para mejorar la puntería a mejoras de estabilidad o blindajes.
Hay nuevos vehículos, armas inéditas y un sin fin de nuevas situaciones, pero lo que sí se repite es el ansia por parte de DICE de trasladarnos a un campo de batalla masivo. Puede que la cifra de 32 jugadores máximo de la versión de PC pueda parecer baja a aquellos acostumbrados a los números mayores que manejaban entregas precedentes de la saga en compatibles, sin embargo la cantidad parece más que suficiente para dotar de la densidad necesaria en los mapas y la experiencia es tremendamente divertida.
Es precisamente en este sentido donde triunfa el videojuego. El cóctel de localizaciones de gran tamaño, abundantes vehículos de muy diferente tipo y la movilidad de los objetivos son los que dotan de profundidad y variedad a la experiencia. Si somos sesudos francotiradores tenemos sitio en Bad Company 2, si nos gusta la acción directa de los hombres de asalto también, y si somos de los que adoramos el trabajo en equipo tenemos en las clases de Médico e Ingeniero nuestra principal virtud.
Pero no sólo son las clases las que hacen diversificar y diferenciar la experiencia, también lo son las inusitadas situaciones que se producen, la posibilidad de volar casi por completo todas las construcciones de los escenarios, la hábil estructuración de los bandos por patrullas… Todo está pensado al milímetro en el multijugador de Bad Company 2, y lo cierto es que el resultado en este sentido es prácticamente redondo.
Pero no sólo son las clases las que hacen diversificar y diferenciar la experiencia, también lo son las inusitadas situaciones que se producen, la posibilidad de volar casi por completo todas las construcciones de los escenarios, la hábil estructuración de los bandos por patrullas… Todo está pensado al milímetro en el multijugador de Bad Company 2, y lo cierto es que el resultado en este sentido es prácticamente redondo.

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