
Dawn of the Dead
Las campañas de Left 4 Dead 2 son uno de los elementos en que más se mejora el videojuego original. El trabajo que denotan es muy superior en todos los sentidos, y si bien su propuesta narrativa es tan escueta como en el primer título, lo cierto es que la mejoría en el diseño de escenarios y en el sentido del tempo ayuda a que las cinco partes de las que se compone el Modo Historia sean uno de los puntos fuertes del título.
Las campañas de Left 4 Dead 2 son uno de los elementos en que más se mejora el videojuego original. El trabajo que denotan es muy superior en todos los sentidos, y si bien su propuesta narrativa es tan escueta como en el primer título, lo cierto es que la mejoría en el diseño de escenarios y en el sentido del tempo ayuda a que las cinco partes de las que se compone el Modo Historia sean uno de los puntos fuertes del título.
Las cinco campañas van perfectamente enlazadas entre sí aunque apenas recibiremos datos de unas u otras, y una vez más descubriremos mucho más de la historia si prestamos atención a nuestro alrededor, puesto que el escenario deja muchas pistas sobre lo que ha ocurrido en cada lugar.
Combate Masivo
Si las cinco campañas presentan una línea muy similar a lo que pudimos ver en el Left 4 Dead original, aunque con una mejora muy seria a sus espaldas, idéntica conclusión se puede extraer del modo versus que no ofrece grandes cambios salvo un sensible aumento en los números.

Si las cinco campañas presentan una línea muy similar a lo que pudimos ver en el Left 4 Dead original, aunque con una mejora muy seria a sus espaldas, idéntica conclusión se puede extraer del modo versus que no ofrece grandes cambios salvo un sensible aumento en los números.

Es precisamente esa la sensación que transmite la secuela en todo momento. Se trata de un más y mejor al que no pondríamos demasiadas objeciones si ofreciera algún contenido nuevo salvo armas y campañas, y contra el que tampoco pondríamos pegas si hubieran dejado pasar más de un año desde el lanzamiento del primero.


Las incorporaciones vienen de las armas. Se ha incrementado notablemente el número en lo que respecta a las de fuego, y se han añadido las de cuerpo a cuerpo de un enorme poder destructivo. Hachas, motosierras o cuchillos se cuentan entre las incorporaciones más clásicas, con guitarras o sartenes entre las más descacharrantes; todas ellas para ampliar una faceta francamente desatendida en el original.
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